martes, 18 de octubre de 2011

¡¡¡POR FIN UN SONETO!!!

Después de mucho tiempo con las rimas perdidas, me sorprendió un verso caminado entre libros por la Avenida de Mayo, en Buenos Aires.
El verso primero venía tan dispuesto a ser poema que me obligó a un café, para acabar de armarse, luego, en una salita de la Casa de Letras de esta ciudad donde esta tarde, dicté un taller sobre la memoria y los afectos en el oficio del cuentero y estoy tan "emocionao" que aquí lo cuelgo como si fuese una medalla por esta carrera contra la tristeza que ha supuesto el último mes.


Porque he venido de un lugar sin nombre
tengo una sola puerta y mil caminos,
esa insalvable vocación del hombre
de confundir la fe con los destinos.

Quizás por eso vivo alucinado
creyendo que cualquier ciudad puede ser mía.
Trafico mi futuro y mi pasado
en un presente de melancolía.

Duelen el verde de mi pueblo seco,
la calle-río que nunca fue espejo,
la mordedura de un recuerdo viejo

que hace señales desde su horizonte,
me duele el trino dulce del sinsonte
que se hace nana en el temblor del eco.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

placer escuchar el soneto, ayer, recién salido del horno. cariños myriam

Anónimo dijo...

un abrazo intenso, intensísimo guardó en mí lo compartido en el taller que diste ayer. y sólo me queda decirte gracias aldo por permitirnos reir, llorar y sentir que aqui tienes, (para siempre)amigos que te esperan para seguir eh? lidia

Carolina Rueda dijo...

ay mi niño que cosa como podemos editarnos tanto???????