domingo, 25 de marzo de 2012

¡Casa!


Para Jesús Mora y Carmela Fischer

La casa estaba en mí
yo soy la casa
anoche, en sueños, la he barrido
la pinté de colores
y planté un girasol en una lata vieja
que rellené con tierra del patio
donde jugué a ser niño

Y mi casa pequeña tenía un portal inmenso
mil ventanas
una cocina grande en la que me perdía
y la gente pasaba para quedarse
para pegarse a las cuatro paredes de mi alma
como se agarra el musgo a las entrañas

El sol venía a consolar mi llanto
para que dibujara con su luz
un arcoíris con mi lágrima
y la lluvia cantaba
mojando el patio que olía a toronjil
a mejorana
a gardenia
y a miel
a caña santa

Sólo estirar el brazo y todo estaba
los amigos
las fugas
los amores
el mar
una montaña
el miedo
una llanura seca
y un olivo
la mata de mangos
el olvido
el limonero viejo
y un cafeto


Y yo barría
barría
barría con fuerza
y nada se despegaba del suelo
del camino
Me estremecía el canto de la escoba
su arrullo al peinar la tierra en que he crecido
como una madre vieja que te aplaca el pelo revoltoso
con un juego de saliva y caricias
y las hojas se desprendían cantando
y quedaban colgadas de la nada
como queriendo eternizar su vuelo
ese sueño imposible de ser aves

Y entonces me despierto
con un recuerdo vago y a penas luminoso
algunos nombres propios
y mil rostros
todos mi viajes
todas mi casas
las frases de un libro corregidas en rojo
y corro a sacudir la música que se quedó callada
cuando apagué la noche
mientras, pongo el café
para anunciar que, aunque es tarde, amanezco
que la casa está en mí
que soy la casa
que lo supe recién
cuando me he abierto al mundo
para que el mundo entrara, definitivamente

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Gran poema! ¡Gran poeta! Te dejas las tripas en cada cosa que haces, compañero. Te quiero

Ana Cristina Herreros (Ana Griott)

Jesús Mora López-Almodóvar dijo...

Siento el aroma de frijoles acompañados de un picadillo bien volteado, de ternura, sensibilidad, algún comentario picante para darle algo más de gracia, unas gotitas de lágrimas para aportarle sal y unas carcajadas para airearlo, sueños de aquí y de allá para darle un toque internacional, que ahora está de moda, y cocinar a fuego lento con mucho cariño salteado de besos. Y si se quiere que esté rico, rico, añadir una alcaparra.
Un besazo enorme, hermano.

Carmela Fischer dijo...

Hola Aldito!! Muchas gracias por dedicarme este poema. Te quiero mucho y te considero el mejor. Besos
Carmela Fischer