martes, 24 de febrero de 2009

calabaza,calabaza,cada uno...


De niño, hace unos cuantos años, en la calle de piedras de mi barrio cualquier rincón era bueno para jugar, para compartir. Todo fluía con la naturalidad conque fluye la infancia. Fluía hasta un límite: la hora del almuerzo.
Previamente sentíamos el olor del sofrito o el trasiego de "poquitos" (en mi barrio se comparten muchas cosas) Entonces sonaba alguna voz adulta :
- ¡Calabaza, calabaza, cada uno pa'su casa. Y el que no tenga casa, que se vaya pa' la plaza! (no sé a qué plaza hubiésemos huido, mi pueblo sólo ha tenido dos parques) Y todos, desperdigados, desaparecíamos para dar tregua al silencio.
Hoy que ando nostálgico lo recuerdo ¡Cuántas ganas de correr ahora mismo a mi casa, a mi única casa!
Pero no se trata simplemente de nostalgias, se trata del impacto de esta foto. Calabazas, muchas calabazas, pero todas distintas, diferentes y apretujadas en un espacio común como enseñando que SER, es algo más que lo aparente.
Tomemos ejemplo, hablemos de lo diverso partiendo de lo común y entonces seremos más iguales, es decir, seremos capaces de aceptarnos diferentes. Ese es el privilegio y de eso se trata.

2 comentarios:

Vicente M. dijo...

“La cultura no es algo que pertenece al pasado, no es algo a conservar; la cultura está viva, la hacemos cada día. Nuestra historia nos demuestra cómo lo específico no nace del aislamiento, nos acerca a una concepción dinámica de la sociedad. La cultura nace cada día del intercambio entre las personas.

El modelo cultural válido no es el del sector social mayoritario. No tenemos que pretender que los niños y niñas de las minorías étnicas sean calcos de segunda clase del sector mayoritario” (Alicia Vallejo Salinas)..

No podemos creer tampoco que las culturas de origen de las minorías sean estáticas y acabadas. Tanto la cultura mayoritaria como la minoritaria están sometidas a un conflicto interno, tienen potencialidad de cambio. La diversidad cultural no es un obstáculo a salvar sino un enriquecimiento a lograr. Ser diferente no es un estigma, siempre es una riqueza.

Carolina Rueda dijo...

Aldo de mi corazon , leerte es como orite aunque siempre el calorcito de tus manos de tu cuerpo hace muchisima falta, me encanta haberte encontrado en est emundo virtual me encanta que sigamos hablando d elo que nos toca muchos besos Carolina