lunes, 29 de marzo de 2010

Modestia..¡Apártate!


Más allá y también más acá del narcisismo propio de los que vivimos de cualquier oficio que reclame el aplauso, cuesta hablar de uno mismo, más que nada por falsa modestia y por el qué dirán. Pero visto lo visto, que mis abuelas no estaban y que tengo la certeza de que faltaron ojos críticos que pregonaran mi dicha, me atrevo y cuento y me echo alguna florecilla y un ramillete entero al público que ayer me arropó en San José, que defendió mi voz y recolocó mi desánimo.
Fueron muchos ojos, orejas, manos, porque logré que bailaran y cantaran, que jugaran con mis cuentos más que nada porque estaban abiertos al disfrute y porque yo quería secarme la espinita.
Público familiar (cientoylamadre; para no errar) cuentos populares y una ambiente caldeado por la tarde que despedía un día de asfixiante temperatura.
¿Qué conté? Lo infalible: El gallo y el carámbano, El gallo de Bodas (mi versión del Gallo Kirico), La cucarachita Martina (que en versión tica se llama Mandiga y que en lugar de sopa hace arroz con leche), El pollito Pito, Akeké y el baile y canciones y juegos...
Nada, que me la pasé en grande y si alguien quiere corroborarlo que lo haga.
Parece que salir huérfano de expectativas hace que la fuerza te salga por los poros y que cualquier empeño es nada, si no hay un público abierto a gozar y a hacer tangibles la palabras que fluyen desatadas en el intento de compartir, conmover y disfrutar.

domingo, 28 de marzo de 2010

Ana Nery es definitivamente, LA MANCHA


Y no una mancha oscura, sino luminosa, con añiles y blancos y tono almagre bullanguero que no deja a nadie indiferente.

Y es que La Habana me supuso otro reencuentro con esta amiga con la que apenas coincido y que sin embargo parece que la cargo en mis afectos de siempre.

Ana es una mujer de raza, de las que no necesitan aderezos para ser más que tierra (como dice García Pavón en la defensa más linda y auténtica que he visto de lo femenino) por eso llega y encandila, o encanta o seduce o "encuenta" con palabras sencillas contando sus verdades y desvelando miedos y certezas.

La Habana la hizo suya porque ella supo cantarle Oshún, mientras la miel endulzaba su cuerpo (su cuerpazo) y al público le gustó su manchega verdad, su falta de artificios.

Sólo le debe a la La Habana una jota manchega para ver como se mete en este ritmo la clave cubana y percibir que parte de la anatomía caribeña se da al arte del meneo con este ritmo.

Gracias Ana por tejerme un puente entre mis vidas y nos debemos una madrugada para ir hasta el malecón a pescar y seguir contándonos la vida o viviéndonos el cuento.

Las ilusiones...¿perdidas?

No aprendemos los humanos a minimizar el riesgo de las expectativas. A ratos me he creído adulto y me impongo la certeza de que las cosas pasan porque sí, para que algo se mueva o se retuerza o gima, pero no dejo de creer en esa suerte fragilísima que supone el vivir de ilusiones, aunque luego, según reza el refrán, morir de desengaño sea lo propio...
Es cierto que mi oficio desgasta, pero al mismo tiempo te refuerza esos rincones maravillosos del afecto y cuando el cuerpo dice basta; el corazón o el ego, menos poético, pero vibrante y protagónico te exigen seguir destejiendo o tejiendo (según sea el caso) las palabras.
Confieso que soñé con este viaje, soñé soltar mi voz de acento entreverado en esta tierra amable donde los árboles y el verde compitan con las sonrisas más amables que he recibido en mi vida,llena de amabilidades y sonrisas; pero pobre de mí, el tiempo pasa y yo camino de un lado a otro mirando el privilegio de lo mestizo y viendo como vive la ciudad porque de cuentos, nada
Ayer en Alajuela, la cosa se torció por un error de comunicación y mi gozo en un pozo, por suerte estaba el patio maravilloso de la Casa de Cultura, la gentileza de Mariela, Juan Madrigal, Alan y mi anfitriona, Fabiola, que no hayaba qué hacer para consolar mi frustración, enmascarada pero que supo adivinar a pesar de mis risas y palabras desatadas.
Escribo a modo de catarsis, para asegurarme que esta tarde habrá orejas prestas a las escucha porque vine a contar y una voz sin orejas no es más que silencio...

sábado, 27 de marzo de 2010

De estreno..

Estoy sentado en un Hotel de Costa Rica, Balmoral,en San José. He llegado esta mañana y por fin después de más de veinte días en mi tiera puedo intentar hacrme con esto del portátil para ver si logro decir algo o por lo menos impedir que se me eche el tiempo encima con la pátina silenciosa del olvido.
La ciudad pasa, unas guitarras suenan (el hilo musical) y yo disfruto los beneficios del animato, aún sin credencial, saturado de jugo de guanábana y con ganas de más y más frutas.
No sé si la ciudad me pedirá una cita mañana cuando el día se abra como mi mente (hoy ando catatónico)entonces podré mirar con ojos de recién llegado y hacerme la idea de que estaré más tiempo.
La gente pasa a mi lado saluda, se cita, se espera y yo no quiero hacerme con nadie; necesito estar conmigo porque Cuba siempre me deja en una suerte de delirio existencial con tantas bofetadas (tambien la de marzo y sus ventoleres)
Esta madrugada, cuando me disponía a salir tuve la certeza de que se cerraba un ciclo o al menos eso espero, para ver si los próximos regresos son menos lacerantes,menos duros.
Mañana intentaré colgar algunas de las cosas que escribí en la llegada y contar del Festival Primavera de Cuentos, para esos menestres espero que la señal llegue a mi habitación para quedar conmigo mismo y viajara sin que nada me distraiga

miércoles, 6 de enero de 2010

A punto de que acabe el Día de Reyes..Magos

Lo cierto es que anoche, cuando Gaspar, Melchor y Baltasar andaban ya en faena para encender ilusiones a este día gris como casi todos los últimos días de este invierno lluvioso, tuve ganas de recordar, mejor dicho, de reinventar el recuerdo. Soy de una generación de cubanos que a los cinco años, cuando las ilusiones son tangibles, tuvo que asumir la "gripe ideológica" que hizo alejarse a sus Majestades de las costas cubanas, al punto de quedarse (los tres) agarrados firmemente a los flecos de la memoria para aparecer, extrañamente, en el mes de julio. Ya no era los Reyes, pero los niños que fueron nuestros padres seguía asociando la suerte del juguete al viaje de Gaspar, Melchor y Baltasar.
Y es que antes todo era más lindo, digo yo, como si fuera suficiente soñar para que cualquier cosilla te arrancara sonrisas...
¿qué habrá sido de los niños que fuimos?¿Qué será de los niños y niñas (hoy se tiene más consideración con el género) de este tiempo en que tienes que escuchar a un impresentable Baltasar hacer guiños políticos a una fiesta que fue siempre fiesta de ilusiones aún en tiempos peores y que lo sigue siendo en sitos donde la palabra crisis no se nombra porque siempre hemos vivido en ella y aunque "acostumbrarse es una cosa oscura", aprendimos a asumirla?
Nada que siempre hubo necios y yo prefiero acostarme con el sabor dulzón de la nostalgia y dejaros este texto de un libro que escribí hace doce años, "Recuerdos de mi única casa" y en el que otorgo a los Reyes Magos el privilegio de una memoria que me hace salvar, contar y reinventar los recuerdos más lindos de mi infancia


NANO Y MARIA: ENTRE CANARIOS Y BORDADOS


Nano, el barbero de mi pueblo, le cotejaba la cabeza al más pinto. Se quedaba lelito escuchando al millón y medio de canarios que tenía enjaulados. Si los pájaros callaban, les silbaba una contraseña que no pude aprenderme, la cambiaba cada vez yo que iba de la mano de mi padre.
Mientras Nano hacía maravillas con el ruido de su máquina y su orquesta alada, María, su mujer, fumaba en un rincón más de mil cigarrillos y bordaba florecitas de rococó en las batas de canastilla. En Meneses, todos nos vestimos por primera vez con los milagros que María sacaba de sus manos.


Un día, mis padres me creyeron grande, fui solo a componerme la cabeza….Pero Lissette y yo teníamos juntos más nubes que las que hay en el cielo y nos fuimos hasta el fondo del patio a encontrar al culpable de aquel asesinato: habían hecho trizas un arbolito de Navidad. ¡Qué sacrilegio! Y a aquellas alturas de la vida, los niños de Meneses no sabíamos que cosas era la Navidad y no habíamos visto nunca un arbolito. No pudimos hallar al asesino; Lissette rescató una bola amarilla y yo, un pedazo sucio del algodón que ponían por nieve. Algo es algo.


Nano y María nos vieron tan tristes que no hallaban qué hacer para aliviarnos. Del remedio para Lissette, no me acuerdo. Pero a mi me dijo Nano: “¡Quítate esa camisa de barquitos y siéntate en mi sillón, de espaldas al espejo!”. Así lo hice y en lo que Nano me dibujaba un sueño con el ruido de su máquina, María le bordó una florecita de rococó a cada barco de mi camisa. Salí de allí como nuevo, tan elegante, tan lindo que, camino a mi casa, los adultos llamaban a los más niños para que conocieran en persona a uno de los Reyes Magos.

domingo, 25 de octubre de 2009

El cine como picnic

Soy de pueblo, exactamente de Meneses y como casi todos los chicos de pueblo el cine fue una ventana mágica a otros mundos, los posibles, los imposibles, los imaginarios.
Recuerdo entrar con un apretoncillo en el estómago al Cine Maritza (así se llamaba la hija del dueño) y con un montón de expectativas bullendo como si en ese instante mi destino dependiera de lo que pasara esa noche en la pantalla.
Mi abuelo Horacio proyectaba la película y en cuanto se apagaban las luces, se hacía el silencio, asistíamos conmovidos al nacimiento del milagro. Si eras de oído fino se sentía el chasquido de la película ( como en los discos de vinilo) y sólo se rompía el silencio si la trama exigía una carcajada, un suspiro o un grito. Otras veces sonaban estrepitosos silbidos si el rollo terminaba y el "proyeccionista" se había quedado dormido harto de ver tantas veces las mismas escenas.
Era un espectáculo, empezaba a su hora, nos vestíamos para acudir a un suceso y la acomodadora velaba por si algún remolón no encontraba una butaca vacía (las de mi pueblo no estaban numeradas)
Y todo este recuerdo acude presuroso en mi auxilio (parafraseando a Mario Benedetti) porque acabo de ver una de esas tantas películas que hoy nos venden para sacarnos los dineros, la paciencia y las ganas de seguir creyendo que el cine es un arte por encima de una industria que mueve todo lo que mueve.Pero no es la película lo que me hace escribir: es la gente, el irrespeto conque acuden como profanando el milagro de asistir a un espectáculo, cargados de palomitas, bebidas y otras mil chucherías ruidosas que otorgan a la sesión un carácter de picnic malavenido en los que el niño que fui se rebela y exige silencio, un rato de silencio porque el cine no es un bar, el cine es una fiesta de ilusiones en mi recuerdo y sigo siendo el guajirito soñador que se ponía sus mejores galas para asistir a un acto irrepetible de magia que me permitiera ver distinto mi pueblo de horizontes pequeños, mi calle sin asfalto y mi casa agujerada por el tiempo y el olvido...

jueves, 22 de octubre de 2009

La Habana, en guagua, entró en Pachamama


Me permito parafrasear el título de un libro publicado a raíz de la visita de Juan Pablo II a La Habana, para contar con bombo y platillo el paso de Mirta Portillo por el escenario de la Tetería Pachamama, en Ciudad Real.

Confieso en que no soy imparcial cuando de afectos se trata y que me resulta imposible valorar artísticamente, sin ser subjetivo, a aquellas personas en las que humanamente creo. Mirta , no ha sido la excepción, a pesar de que a penas habíamos tenido contacto (cuando yo venía a España por primera vez, en el 98, ella empezaba con Mayra Navarro en el Taller del Gran Teatro de La Habana) pero puedo asegurar que cada vez que la vi contar, se hacía evidente ese valor en alza para los verdaderos cuenteros: LA AUTENTICIDAD.

En Pachamama hizo gala y alarde de profesionalidad y cubanía, una verdad que define su oficio y que le permitió darse y hacer que los asistentes a la sesión nos diéramos, nos entregáramos al mágico disfrute de viajar en guagua porque los autobuses de estos lares nada tienen que ver con esta "especie", que no medio de transporte, que en la mayor de las islas del Caribe adquiere vida y significados muy propios, únicos.

Fuerza fue la basa en la que se armó la verdad de su contada, atreverse a provocar, más que a seducir desde una parte muy sincera de su ser.Todos caímos en sus redes y yo, con esta vocación melodrámatica que porto en los genes, me estremecí y no me atreví a subir al escenario(con lo que me gusta) que esa noche Doña Mirta Portillo, hizo suyo, definitivamente.

Gracias Mirta por haber conducido magistralmente TU guagua, nuestra guagua, por hacernos vibrar y por hacerme volver a ese pedazo puro de mi raíz y de mi alma.Gracias por ayudarme a constatar que en nuestro oficio sólo hay una verdad que nos define profesionalmente: SER AUTÉNTICOS Y DARNOS ENTEROS DESDE ESA VERDAD INELUDIBLE.

lunes, 21 de septiembre de 2009

UN GUIÑO A ESA OTRA CARA DE LA MEMORIA

Hoy es el DÍA MUNDIAL DEL ALZHEIMER, en las calles de Ciudad Real carteles, alguna sonrisa y una que otra uhca solidaria...
Y yo que tengo fijación con la MEMORIA y todos sus afluentes, con los AFECTOS y los COMPROMISOS, quiero mandar mi abrazo a todos los que de algún modo están sensibilizados con la enfermedad y convoco a aquellos que aún no ha tenido a bien saber de que va este complicado asunto.
Para todos ellos un fragmento de un texto que escribí a raíz de mi primera colaboración con esta Asociación y que por lo que me conmueve no he podido contar con las ganas que me exigen los afectos...

“Los ojos son espejos”- decía, desde niña, Leopoldina, desde que aprendió a leer los entresijos y los caminos ocultos en los ojos sabios de sus mayores o en la mirada inocente de sus amigos y hermanos. Se quedaba alelada viendo como su cara salía pequeñita de los ojos de otros.
Le gustaba también la mágica transparencia del agua, aquella luz maravillosa que reflejaba su rostro y le permitía deshacerlo al lanzar una pequeña piedra, jugando a imaginar su carita de niña con las sabias arrugas de su abuela María.
Mientras miraba el temblor de su rostro sorprendido en el agua, se le ocurría pensar que las arrugas eran ríos secos y entonces, corría a besar los surcos que adornaban las caras viejas de su calle: Los besos son manantiales, también decía (...)


Entre amores y ganas se dio mujer a los hombres que pasaron con andar propio, unos aprisa y otros apenas en silencio y más de uno caló hondo en su alma frágil y sabia, rebelde y dulce. Pero su vida, la raíz misma de su vida, sus alas y sus miedos, sus ganas y su sed fueron de aquel que llegó sin nombre, ajeno, diferente, como quien llega del olvido y a él se dio enterita y con el ahondó sus manantiales y labró los surcos con los que engalanaba sus espejos en el instante mismo en que se veía envejecer, vivir la vida. Yo digo que este hombre sin recuerdo fue la premonición del tiempo que ahora vive (...)

Ya no canta, no cuenta, ya no se busca en los espejos, ya no sonríe con esa risa limpia de quien vive la vida, seguro de vivirla. La abuela Leopoldina es como un arcón vacío que, como abandonado, espera que el olvido libere al rehén de su pasado.
No sé si espera, pero a diario acudo a ella para plantar manantiales en los ríos que surcan su cara limpia, olorosa a jabón y florecilla temprana. Y después de besarla la miro, la miro aunque sus ojos me miren sin mirar, sin distinguirme. La miro porque gracias a ella aprendí que los ojos son espejos para que el mundo se mire en ellos y mientras su mirada, aparentemente vacía, devuelva mi rostro pequeñito, yo tendré la esperanza de su cuento, su canto y de su risa.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Un nuevo sitio para fortalecer los sueños



Que a estas alturas de la malintencionada crisis haya personas con capacidad para soñar, creer y crear; es un privilegio. Y si esas personas son amigas y compañeras en este viaje, sin pausa y sin prisa, por el maravilloso mundo de las palabras; bien vale unas sentidas letras, un poema escrito desde el corazón, como quien juega a hacer tangible los quereres.
Una librería para niños y niñas y para las madres, los padres y adultos varios que creen que vale la pena arropar sueños y alimentar alas.
Bienvenida al mundo,Hada Trabalenguas y para Maísa y Vero mi verso, mi abrazo y mi incondicional apoyo.


Un hada remienda y teje
las palabras desatadas.
Un hada suelta y desteje
las palabras apresadas

Tejemaneje del hada
que trabalenguas inventa,
“trabalenguea” contenta
con las palabras aladas

Hada de sueños que vuela
del girasol a la rosa,
de un grillo a una mariposa
y desde el sueño a la escuela

De las palabras, madrina,
de las canciones, los cuentos,
de trabalenguas e inventos;
volandera y cantarina.

Sabe bordar los sonidos
con los hilos de la risa
mientras cuelga los latidos
del corazón en la brisa.

Lenguisuelta, parrandera
alidespierta cantora
que armoniza, bullanguera,
sin descanso, a todas horas.

jueves, 17 de septiembre de 2009

por si acaso el olvido...


En todos los cuenteros hay una esencia común, unas ganas un miedo y hasta una ilusión y luego... la apariencia delata a cada quien sus entresijos, sus miedos, sus luces y sus sombras. La única verdad es el cuento, nosotros (cuenteros) somos el medio, el vehículo que éste escoge (aunque parezca lo contrario) para llegar a la oreja que es dónde, definitivamente, la historia vive y se multiplica.
Poniéndome del lado de la oreja es donde descubro que lo que queda, más que el propio cuento, es la palabra, esa que, por consabida, se atraviesa como una puñalada, o la que es nueva y desconcierta, o esa tan vieja que se antoja como recién estrenada.
Cada palabra es un pretexto para que el cuento llegue a su destino, más o menos arropado, más o menos definido. A ese suspiro del final, a la carcajada, al aplauso, a la sonrisa o al silencio porque hay cuentos “burbujas” con los que el corazón se suelta y vuela, tanto vuela que la cabeza es incapaz de ordenar a la mano un aplauso por miedo, tal vez, que al batir las alas pueda perderse en un viaje sin regreso.
Hay quien se lanza a la deriva sin tener claro que más que un medio, es un estilo de vida, un juego peligroso que te atrapa y te atrapa y al atraparte ciega o deslumbra, que es lo mismo desde perspectivas diferentes.
Más que su voz el cuentero es palabra porque cada palabra le nace al cuentero desde lugares diferentes, aunque la tradición y el estereotipo pretenden marcar con hierro un lugar a cada cosa, el amor de cada quién está en un sitio distinto, así como el odio, la rabia, los celos, el olvido, el recuero.
Y Dios dijo: “Hágase la luz y la luz se hizo”. La palabra fue antes, sólo nombrándolo pudo Dios alumbrar el mundo, entonces ¿Fue el mundo el primer cuento?
A estas alturas, la palabra es como un candil pequeño, pequeñísimo que se atreve a alumbrar caminos de apariencia trillada para encontrar huellas perdidas en la vorágine absurda de las prisas.
La fascinación del cuento está en la palabra desatada, pájaro que parece perderse en el abismo del silencio; pero que no se aparta de la estela que dejan el narrador y el oyente en la comunión de sus memorias.
El cuento vive más allá del instante en que es contado porque como campana se queda temblando la palabra evocadora de esa energía común que es el recuerdo.


RESUMEN DE MI PARTICIPACIÓN EN EL FESTIVAL DE TORRENT QUE COLGUÉ EN MI ANTIGUO BLOG

atrapado y ¿sin salida?

No hay cosa que me asuste más que sorprender un vídeo en la red con algunos de los cuentos que voy contando por el mundo, bueno, sin pretensiones, por esos caminitos del mundo que recorro.
Me descubro diferente, ajeno a todo lo que pasa por mí en el instante en que el cuento escapa de mí como un río, a veces manso, otros encabritado. Creo que lo lindo de contar cuentos es también la magia del momento que será irrepetible, sólo quien lo vive en directo percibe, participa, crea como parte imprescindible del proceso.
Pero cómo oponerse a algunas buenas intenciones de compartir lo que han vivido. Nada, que somos, definitivamente, un medio, un instrumento y aunque duela hay que aceptar que aparezcas borroso y con la voz temblona mostrando algo de lo que haces para compartir con los otros.
No me molesta el vídeo, ni siquiera los comentarios de aquellos que se escudan en el anonimato. Lo triste es que no sepan que soy yo, por eso pido que siempre que alguien tenga a bien (soy optimista y confiado) colgar algo sobre mí que ponga mis datos y se muestre para agradecerle y conocernos.
Aquí os va uno que, sólo por los suspiros, vale la pena... Lo de plagio que dice un comentario, es cuestionable o mejor dicho, definible.

las palabras que le debo a agosto

Soy Leo, lo asumo y lo disfruto cuando alardeo de ese narcisismo en que se sustenta mi oficio, pero agosto pasó de largo como si no importara todo lo que ha sido es te mes y todo lo que fue este último, el del año 2009.
Hoy parece que el otoño es certeza, escucho un disco que vio la luz cuando yo abría los ojos allá por 1984 y el mundo parecía tener otro destino y no es que ea pesimista, es que no hay amarillos en los árboles para alumbrar el gris conque se ha comportado el día.
Nunca un agosto supuso para mí tanto reencuentro y lo digo ahora porque entonces no encontraba palabras. Tuve tiempo para estar conmigo hurgando en los cajones nuevos de esta vida de hace casi diez años que parecía prestada y ahora es tan mía como la propia voz conque la nombro y la defiendo.
Tuve tiempo de asumir las despedidas que me perdí en las prisas, remendar palabras olvidadas que acunaron mis primeros pasos de guajirito con ganas de cantar para el mundo.
Y recordé, entonces, las tardes de río y pelotas de gofio, los abuelos, los primos y cuando ya el recuerdo parecía un trauma aparecen amigos de Moscú exigiendo al ciberespacio lugar para el reencuentro...
Veinte años no es nada, sobre todo si hay un cajón con nombres a los que recurrir, fotos amarillas, canciones de otro tiempo y la suerte de haber puesto nombre a las dudas y a las alas. Fue lindo, lo confieso, tuvo el temblor de la primera cita, lo apurado de una primera vez y me sentí el de siempre, muy a pesar de que "nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos" y recordé al amigo Osvaldo Navarro que me hizo creer en la poesía e hizo que me sintiera poeta una noche nevada de Moscú en que Elena preparaba el plato típico de Cabañas (una sopa) y el apuraba un ron mientras un disco de vinilo hacía cantar a Paco Ibáñez.- El hombre de pueblo, si es poeta, es dos veces poeta...
Y no digo más, sólo que estas son unas palabras otoñales para un agosto en que descubrí que todo, absolutamente todo ha valido la pena y que hay que seguir, creando, confiando, creyendo y tirando pa'lante para defender la memoria.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Septiembre...un lunes de teinta días

Parece que el verano es recuerdo (la nostalgia necesita del tiempo y la distancia que son casi una misma cosa), el cielo encapotado y la lluvia que no llega. Amanezco con ganas de abrazo, de café, de quedarme mirando como cambian, lentamente, la calle y su paisaje.
Septiembre es desde hace años un mes muy largo, todo el mundo regresa a una rutina con nombre propio y yo a una rutina de silencios, es como si el año empezara y te exigiera descubrirlo, programarlo y nombrarlo todo.
(LA CAFETERA AVISA, AHORA VUELVO)
Acaban de entrevistarme para Radiolandia y me han pedido, como siempre un cuento, he preferido un verso, un poema de mios "Versos para leer con paraguas" porque siento anunciador de un tiempo que se detiene a contemplar el mundo como si no valiera la pena implicarse y gritar y decir y hacer (HACER ES LA MEJOR MANERA DE DECIR, gritábamos a coro en nuestra infancia de pioneros cubanos)
¿Y qué hemos hecho, que hacemos, cuánto queda por dar por aprender, por descubir?
Es septiembre un lunes demasiado largo y yo he soñado con mi abuelo, con el número siete y una mujer de blanco que saltaba al vacío...
Nada, que le dedico todas las neuronas la café, espabilo y vuelvo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

UN MAR DE PALABRAS...

La memoria como viaje: el oleaje de los afectos. Así llamé al la charla del encuentro que tuvimos en Candás. Me asustó mucho el hecho de que en el programa apareciera la palabra Ponencia y preferí dejarme llevar por la maravilla que me propone el mar y el paralelismo de éste con el oficio de contar cuentos (se cuenta muchas cosas)
De lo que dije recuerdo poco, pero de lo que quise decir quedan estos apuntes apuradísimos porque más que disertar, preferí contar...

Al nombrar el oficio fue que acudieron a mi dos palabras claves del mar y de mi profesión: AFECTO y MEMORIA. Todos guardamos una primera vez frente al azul que nos posee y, en el interior, una frase que no pronunciamos con la misma certeza con que la pronuncia un personaje de “El libro de los abrazos”- ¡Ayúdame a mirar!
Y es que el mar es la vida con sus cantos, sus olas, su vaivén, su maravilla.
El mar llevó a mi isla la suerte de lo divino y de lo humano. Gracias a la mar lo cubano se fraguó mestizo con los recuerdos que a golpe de MEMORIA, AFECTOS Y PALABRAS defendieron del olvido los que, con mayor o menor fortuna, llegaron a la isla más grande del Caribe, esa que de tan linda tendríamos que llevar a pasear por el mundo a golpe de remos- parafraseando a Onelio Jorge Cardoso, quien en otra des sus historia toma almar como escenario para recalcar el hombre tiene dos hambres.
Y es que la profesión o el oficio del cuentero son como el mar. El público, la playa, siempre abierta y siempre distinta, siempre esperando el golpe del oleaje en el que se mezclan cuentero y cuento, que, amalgamados, se hacen una fuerza única para seducir e invadir la playa y su entorno en un acto que, no por cotidiano, renuncia a la maravilla de lo efímero.
Cada palabra llega con la cadencia de la ola y lame, acaricia o golpea y se queda palpitando mientras que el público vibra, calla, aprueba o rechaza. Es el mismo juego; el del cuentero, el del mar.
Desde siempre así ha sido un balanceo arrullador que nunca cesa y resuena hasta el infinito en sus ecos. La memoria es un mar definitivo e inmenso que nos lleva y nos trae a veces barco, a veces náufrago a veces pájaro que lo sobrevuela y en su danza lo habita, pero siempre un pedazo indiscutible de ese universo que poblamos, habitamos y nos define…

domingo, 6 de septiembre de 2009

Tiene la mar la vocación azul de las palabras...

Esta vez la poesía me trajo a Asturias para celebras el privilegio del mar que en esta tierra es parte imprescindible de todo aquello mágico que la define.
Mar adentro (se llama así desde hace ocho años) es este encuentro maravilloso de poetas que vienen a cantarle al mar o a cantar sus versos al arrullo de sus olas.
Candás es el lugar que tiene el privilegio de ser habitado por los versos y por esta gente que defiende la lírica con verdadera vocación y entrega.
Ayer hubo de todo, palabras para entender el RAP, en una ponencia de El Chojín titulada "Olas y adioses (Lo que el mar une)" y lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a dar razones suficientes para convencerme de que es, más allá de su oficio, un auténtico comunicador, un hombre que convence y seduce, no sólo por lo que dice y rapea sino por lo que desvelan sus gestos, su voz, su personalidad toda.
"No pretendemos ser objetivos"- dijo en algún momento de su charla (me gusta más que ponencia) y esa es la clave del éxito" según mi modesta opinión, a estas alturas del partido estamos hartos de que nos vendan mundos supletorios, cuando lo verdaderamente importante es que miremos este en que vivimos y desde la visión de cada cual intentemos mejorarlo.
Apelar a la subjetividad es apelar al sujeto, a cada individuo y creo, que es eso de lo que se trata, alzar los ojos del sentido común, dejar de mirarnos el ombligo, conseguir encontrarnos en los ojos de otros y tirar pa'lante como si de un sueño realizable se tratara.
Gracias Chojín, por devolverme siempre las ganas de seguir con este juego.
CONTINUARÉ...

sábado, 5 de septiembre de 2009

Verano sin palabras o saco de retales

Lo cierto es que pretendía hacer de julio y agosto fechas para reflexionar y decir todo lo que no dije, pero me pudo la pereza. Lo siento, sobre todo por las muchas cosas que se han quedado esbozadas en mi agenda (Soy de los que tiene que escribir a mano primero porque el teclado me genera absurdas ansiedades)
Algún que otro libro devoré, me reconcilié, para bien de mi paladar y en perjuicio de esas cosas que traen la edad y la vida desordenada con el queso (los quesos)y estuve removiendo apuntes y recuerdos para que al menos el otoño me pille con los pies en la tierra.
Ahora estoy en Candás, Asturias, comparto con poetas y con el amigo Chojín (EL CHOJÍN), rapero de honda raíz poética...
El mar me invita a compartir este sol cobarde que calienta la mañana y hace del horizonte una sonrisa color de acero.
Tengo cosas que decir, mañana es mi intervención y hablaré del mar y los afectos, de la memoria en este maravilloso oficio de contar y compartir.
Me pondré las pilas, me exigiré ahondar, aunque sea con retraso, en las cosas que debí contar: lo que vi y sufrí en Almagro, de lo que pasa cuando el público cuenta y el narrador se fuga, de la maravilla de los cuentos a la luz de la luna en la Ciudadela, en Jaca y de su público y de Concha Real, del reencuentro después de casi veinte años, quiero hablar de muchas cosas que han quedado guardadas en mi memoria y reclaman salir a la luz para ser vivas.
Y anunciar que vuelvo a mis cuantos en Pachamama y al puchero y que vendrán amigos y amigas a seguir llenando ese espacio maravilloso de palabras.
Contaré, por supuesto lo que vea y diga estos dos días en Candás que presagio serán una buena puerta para este año (tengo el chip de los maestros) en que se empeñan en reducirnos las expectativas a la Gripe A y a la crisis de las que a veces dudo sin son o no la misma cosa.

martes, 11 de agosto de 2009

pretextos para un libro


Sigo empeñado en hacer poesía inspirado en la maravillas que crean los alumnos de mi amigo Justo León, este perro me parece alucinante y acabo de escribirle una canción que no cuelgo completa, por si acaso las editoriales...

Paleta de colores la de aquel perro
Que en las noches oscuras subido a un cerro
Le regalaba al cielo sus garabatos (...)

Camisón de colores que con tu vuelo
Pones palabras dulces a mi desvelo.

Monólogo de una servilleta...

Yo he sido siempre algo simple, pero impoluta, blanca, generosa. Ignorada a ratos. Valorada sólo cuando la situación reclamaba mi urgente presencia limpiadora. Una frase hecha agradeciendo ser usada y timbrada al volante de mi blanco vestido, era la única mancha (casi siempre azul) que tenía en mi vida. Vida, que dicho sea de paso, vivía con el sueño de ser usada.
Y es que soy y seré siempre una simple servilleta, un “papel que juega su papel” sólo si la situación lo merece. Es cierto que he asumido algunos otros roles: tarjeta de visita, folio para planos, croquis y otros esquemas, pero no soy más que un papel apretujado en algo que llaman servilletero y en él que sólo la primera de la fila tiene la suerte de vistas a la exterior. Suerte agorera, por otra parte, porque estar en la ventana del servilletero al mundo es la garantía de que en cualquier momento… ¡zas! Llega la hora definitiva de demostrar al mundo tu valor y acabar con tu vida de blancura y silencio.
Hay quien me da “cristiana sepultura” y termino en un papelera u otro cualquier recipiente contenedor de desechos y espero (mi vocación definitiva es la espera) Otros usuario (LEER CON IRONÍA) me abandona a la suerte del viento, a al dureza del suelo y entonces me desdoblo en basura o mariposa, según mi ánimo y según la circunstancia…
Y ahí viene el problema: En un lugar de La Mancha se empeñan en usarme como elemento para educar y concienciar a la gente en la necesidad de respetar y cuidar la limpieza, y si tiramos de este hilo llegaríamos al nunca bien ponderado medioambiente, tan llevado y traído o maltratado y raído, que es definitivamente el resultado de tanto “llevitrae”
Nada, que me pierdo, tanto tiempo de silencio hacen que, al desatarme, sea más incontinente que cualquiera de esos cuenteros que no saben que el tiempo es oro. (YA PUESTOS A REIVINDICAR)
Sólo quería decir, y me he perdido, que no valgo setecientos cincuenta euros, que no necesito un vestido coloreado con esos logos (a veces tan horteras) porque soy un papel, un simple papel, una servilleta sabedora de que muchas veces, lo lógico, es apelar al sentido común y que hay hábitos cuestionables y por lo tanto, mejorables, superables a los que se apela desde la conciencia…
Y a punto de enrollarme vuelvo a mi silencio porque lo de la conciencia me conmueve y me tira de la lengua y para esa, para esa si no soy eficaz a la hora de hacer limpieza

domingo, 9 de agosto de 2009

¿las mariposas son sólo del verano?


Hoy he amanecido con ganas de contar, decir algo y no sé lo que quiero decir, sólo que tengo una nostalgia dulce, con olor a pan recién horneado y a leche templada.
Hoy espero más que otras veces de mi mundo y de mí y sin palabras nuevas me atrevo a colgar una foto anunciadora de mi jardín que hoy tiene deseos de abrirse a la vida, a la gente, al la sorpresa, muy a pesar de ardiente calor manchego.
Y es que cumplir años sin piñatas, sin tartas, sin la calle de siempre tiene también sus ventajas:mil llamadas, correos con presagios luminosos y un poema de amor con una mariposa. Y mientras el poema evocaba a Neruda, yo quedaba "mudo de hermosura"...
Cómo esas cosas que pasan en los cuentos que me habitan, desde el equipo de sonido el Trio Matamoros (cubanísimo, por cierto) cantaba Mariposita de Primavera y el mediodía se hizo mágico, astral y reasumí la suerte que enunciara el amigo Osvaldo Navarro, hace muchos años en Moscú: "el hombre de pueblo es doblemente poeta, por hombre y porque en los pueblos el horizonte es infinito"
Por eso escribo y cuento, por el horizonte. Por eso este mediodía luminoso recuerdo un poema de mis años mozos:

La fuga del azul
que el amarillo atrapa
es la esperanza